LA DERECHA ESPAÑOLA

CRISIS AÑOS 30

LUIS MIGUEL RIERA DE LA PLAZA

La derecha española. Crisis de los años 30

Contacte con Luis M. Riera.

Sobre el autor:

Sobre el autor

Nacido en la ciudad más antigua de occidente en 1964. Licenciado en Filosofía y Letras (Geografía e Historia) 1985-1990. Descubrí una pronta fascinación por la historia, lo que me condujo a su investigación y a sus procesos. Dedicado a la literatura con varios libros escritos, me he decidido finalmente a la publicación animado por familiares y amigos. También he colaborado en investigaciones, estudios y redacción de obras de compañeros y amigos. Armonizando esta inquietud con otros estudios como Biblioteconomía, Archivística y Documentación, Psicología Infantil, formación académica del profesorado de enseñanzas medias, coach, formador de formadores, blanqueo de capitales, perito judicial, agente inmobiliario, administrador de fincas y comunidades, y relaciones laborales.

Sobre el libro:

Robert Capa, Bilbao

En este libro encontrará el fruto de una investigación o, para ser más exactos, una parte. El contexto es el de una crisis profunda que se inicia en España y que se extiende en el tiempo sin que se encuentre una solución a la misma. En el libro le introduzco a una parte de esos partidos llamados partidos de «derecha» en un momento concreto. Así se encontrará con una serie de partidos que son incapaces de ponerse de acuerdo y por tanto una conclusión posible es la imposibilidad de que un sistema funcione. La necesidad de sobrevivir del «modelo constitucional republicano» tremendamente dividido, la existencia de una revolución comunista y el miedo en los partidos de «derecha» conducirá a buscar una solución temporal como es el enfrentamiento armado. La búsqueda del ejército lleva al apoyo de una parte del mismo a esa solución temporal. ¿Qué ocurrió? Que será el ejército el que nombre un «jefe» militar temporal hasta el final del conflicto armado, pero entenderá este que no hay una mínima base política coherente y aglutinadora en esos partidos de la «derecha» y así esa solución temporal se va alargando hasta que solo «ese jefe temporal», elegido por los militares, sea el que decida qué va a ocurrir en España.

Escritor e investigador. Libro : La derecha española. Crisis de los años treinta

Página web de Luis M. Riera

Luis Miguel Riera
Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.
Abraham Lincoln

Antigua Siro-Mesopotamia ca. 1764 a. C.

Este mapa muestra la situación política en Siro- Mesopotamia c. 1764 a. C. Durante este tiempo, los reyes amorreos , Hammurabi de Babilonia y Zimri-Lim de Mari, estaban envueltos en guerras casi constantes con las entidades políticas circundantes, muchas de las cuales también eran predominantemente amorreas. Los dos reyes aplastaron potencias como Eshnunna y lucharon contra los elamitas. En 1761 a. C., se sabe que Babilonia tomó el control de Mari y sus territorios, y las razones detrás de esto no están claras hasta el día de hoy.

ACRÓPOLIS, ATENAS

La Acrópolis de Atenas (ἡ Ἀκρόπολις τῶν Ἀθηνῶν en griego antiguo; η Ακρόπολη της Αθήνας o η Ακρόπολη Αθηνών en griego modernoAcropolis Athenarum en latín) puede considerarse la más representativa de las acrópolis griegas. La acrópolis era, literalmente, la ciudad alta1​ (ἄκρος ákrŏs ‘cima, extremo, punta’, πόλις pólis ‘ciudad’ = ἀκρόπολις) y estaba presente en la mayoría de las ciudades griegas, con una doble función: defensiva y como sede de los principales lugares de culto.2​ La de Atenas está situada sobre una cima, que se alza 156 metros sobre el nivel de mar. También es conocida como Cecropia en honor del legendario hombre-serpiente, Cécrope, el primer rey ateniense.3

La entrada a la Acrópolis se realiza por una gran puerta llamada los Propileos. A su lado derecho y frontal se encuentra el Templo de Atenea Niké. Una gran estatua de bronce de Atenea, realizada por Fidias, se encontraba originariamente en el centro. A la derecha de donde se erigía esta escultura se encuentra el Partenón o Templo de Atenea Pártenos (la Virgen). A la izquierda y al final de la Acrópolis está el Erecteión, con su célebre stoa (στοά) o tribuna sostenida por seis cariátides. En la ladera sur de la Acrópolis se encuentran los restos de otros edificios, entre los que destaca un teatro al aire libre llamado Teatro de Dioniso, donde estrenaron sus obras SófoclesAristófanes y Esquilo.4

La mayoría de los grandes templos fueron reconstruidos durante el gobierno de Pericles, en la edad dorada de Atenas.

Historia

Asedio de los venecianos a la Acrópolis de Atenas en 1687.5

La plataforma de la Acrópolis estaba rodeada por una muralla construida por los pelasgos que sustituyó otra anterior más primitiva.6​ En su interior, se han hallado evidencias de la presencia de un palacio perteneciente a la época micénica. Una gran parte de los edificios arquitectónicos que forman la Acrópolis se edificaron durante la época de Pericles (499-429 a. C.), tras la destrucción de los edificios anteriores provocada por las tropas persas de Jerjes I. El antiguo templo de Atenea, que albergaba una estatua de Atenea Polias, fue sustituido por el Erecteión.7​ El Partenón fue construido sobre los restos de otro templo anterior, denominado Hecatompedón o Prepartenón. Otros edificios religiosos y civiles estaban repartidos por toda la montaña. Todos se conservaron en bastante buen estado hasta el siglo xvii, cuando a causa de la dominación otomana el Partenón se convirtió en mezquita, el Erecteión en harén y los Propileos en polvorín. Durante el asedio de Atenas del año 1687, los venecianos, bajo el mandato del general Francesco Morosini, hicieron grandes destrozos con sus bombardeos. Un golpe de mortero destruyó en parte el Partenón, ya que los musulmanes lo utilizaban también como polvorín, siendo en aquella ocasión cuando se derrumbó el techo del templo.

Acrópolis Micénica

Arte y arquitectura de la Acrópolis

Acrópolis micénica

Plano esquemático de un mégaron: 1) vestíbulo – 2) naos – 3) columnas del pórtico y de la naos.

De esta época, se han encontrado vestigios de un palacio que contaba con un mégaron (μέɣαρον / μέɣαρο) o patio de audiencias y reuniones. No se sabe con certeza si existía ya en esta época un templo dedicado a Atenea.8​ El mégaron, nombre griego pero de probable derivación semítica[cita requerida], es el ‘gran salón’ que se encontraba en los palacios de la civilización micénica en Grecia y Anatolia. Acostumbraba a estar en un lado del patio central y delante del altar. Constaba de tres partes: el pórtico abierto con dos columnas in antis, un vestíbulo o antesala y la sala principal, también llamada naos (ναός).

A fines del Heládico IIIB (1300-1200 a. C.) se rodeó la acrópolis de un imponente muro que llegó a tener hasta 6 m de espesor.9​ Por otra parte, una fuente que se halla en la ladera norte de la acrópolis pertenece también al periodo micénico, puesto que hallazgos de cerámica en el lugar muestran que se construyó hacia fines del siglo xiii a. C.10

Se discute si la entrada sobre el contingente ateniense del catálogo de naves de la Ilíada, en el que se describe un templo, refleja una situación de época micénica o posterior.

Y los que poseían Atenas, bien edificada fortaleza, el pueblo del magnánimo Erecteo, a quien en otro tiempo Atenea, hija de Zeus, había criado tras darle a luz la feraz tierra y había instalado en Atenas, en su opíparo templo. Allí se la propician con toros y carneros los muchachos de los atenienses a la vuelta de cada año.
HomeroIlíada II, 546.

ACRÓPOLIS, ARCAICA

Acrópolis arcaica

La Acrópolis tuvo una gran actividad constructora durante la segunda mitad del siglo vi a. C. El templo de Atenea Polias se amplió y se realizó una stoa con un frontón de mármol mostrando un relieve con figuras casi independientes de la lucha de los dioses contra los gigantes, o sea, la gigantomaquia.11

En el año 480 a. C., los persas saquearon y destruyeron los edificios existentes en aquel momento en la Acrópolis, como relata Heródoto.12

En las excavaciones arqueológicas del año 1886 se descubrieron en una fosa, realizada seguramente durante la invasión persa, catorce imágenes de korai y kuroí arcaicos, entre los que destacan el Moscóforo barbudo y la Cabeza Rampin. La primera representa un joven llevando sobre sus hombros un ternero recién nacido. Todas las esculturas de esta época presentan los ojos en forma de almendra y una sonrisa «arcaica», que trata de expresar una plácida beatitud; sus músculos están realizados con una gran elegancia. Su datación es de principios del siglo vi a. C., es de mármol y tiene una altura de 163 cm y se encuentra en el Museo de la Acrópolis de Atenas.13 En cuanto a la Cabeza Rampin o Jinete Rampin, muestra la cabeza ligeramente girada que a la vez hace un desplazamiento con los hombros como era habitual en las estatuas ecuestres para su mejor visibilidad, el caballo se asemeja a los ejemplares de ese mismo periodo guardados en el Museo de la Acrópolis. La guirnalda indica que se trataba de un jinete que había obtenido una victoria en alguno de los Juegos Panhelénicos (quizá de los juegos Píticos, en caso de que la corona fuera de roble pero como no se distingue bien también podría ser de los juegos Nemeos o los Ístmicos, que otorgaban a los vencedores coronas de apio.)14 Se cree que fue realizada hacia el 560 a. C.15


ACRÓPOLIS, CLÁSICA

Acrópolis clásica.

En el periodo comprendido entre el año 479 y el 447 a. C. es muy probable que solo hubiera ruinas en la Acrópolis. Según algunas fuentes antiguas, antes de la batalla de Platea los griegos habían jurado no reconstruir los edificios sagrados destruidos por los persas. Plutarco señala que en el año 450 a. C. Pericles convocó un congreso para proponer a los griegos la ruptura de este juramento. Sin embargo, algunos autores como Teopompo pusieron en duda la existencia del mencionado juramento.16

Partenón

Las columnas de orden dórico del Partenón.

Pericles confió la dirección de las obras de la Acrópolis al escultor FidiasIctino y Calícrates fueron los arquitectos del Partenón, sobre los cimientos de otro antiguo templo de grandes proporciones, denominado Prepartenón o Hecatompedón, del que existen pocos datos seguros y que había sido destruido por los persas. La construcción se alargó durante quince años, del 447 al 432 a. C.17

El interior estaba dividido en dos salas independientes, con la entrada por cada fachada opuesta del edificio. La sala oriental era la más grande, dividida por columnas dóricas en tres naves y era donde se encontraba la escultura de Atenea de Fidias. En la sala occidental, con cuatro columnas en el centro de estilo jónico, se guardaba el tesoro de la diosa, y recibía el nombre de Partenón, es decir, la sala de las vírgenes.18​ La fachada principal está orientada hacia oriente, el punto por donde sale el Sol, como es habitual en todas las construcciones religiosas de la antigüedad. Constaba de ocho columnas en sus dos fachadas principales y diecisiete en los laterales que rodeaban todo el templo, dejando un pasillo o deambulatorio que permitía a la población bordear completamente el templo durante sus celebraciones religiosas.19

En el exterior, en una superficie de 69,54 metros por 30,87 metros, y columnas de una altura de 10,43 metros, presenta como todos los templos griegos una escalinata compuesta por tres escalones que rodea completamente la base: los dos primeros escalones inferiores se denominan estereóbatos y el escalón superior, estilóbato.

PARTENÓN

Partenón

Las columnas de orden dórico del Partenón.

Pericles confió la dirección de las obras de la Acrópolis al escultor FidiasIctino y Calícrates fueron los arquitectos del Partenón, sobre los cimientos de otro antiguo templo de grandes proporciones, denominado Prepartenón o Hecatompedón, del que existen pocos datos seguros y que había sido destruido por los persas. La construcción se alargó durante quince años, del 447 al 432 a. C.17

El interior estaba dividido en dos salas independientes, con la entrada por cada fachada opuesta del edificio. La sala oriental era la más grande, dividida por columnas dóricas en tres naves y era donde se encontraba la escultura de Atenea de Fidias. En la sala occidental, con cuatro columnas en el centro de estilo jónico, se guardaba el tesoro de la diosa, y recibía el nombre de Partenón, es decir, la sala de las vírgenes.18​ La fachada principal está orientada hacia oriente, el punto por donde sale el Sol, como es habitual en todas las construcciones religiosas de la antigüedad. Constaba de ocho columnas en sus dos fachadas principales y diecisiete en los laterales que rodeaban todo el templo, dejando un pasillo o deambulatorio que permitía a la población bordear completamente el templo durante sus celebraciones religiosas.19

En el exterior, en una superficie de 69,54 metros por 30,87 metros, y columnas de una altura de 10,43 metros, presenta como todos los templos griegos una escalinata compuesta por tres escalones que rodea completamente la base: los dos primeros escalones inferiores se denominan estereóbatos y el escalón superior, estilóbato.

Metopa con la representación de la centauromaquia, Museo Británico de Londres.

Es un templo de orden dórico, que fue proyectado con ligeras correcciones con la finalidad de contrarrestar los efectos ópticos de la perspectiva, es decir, todas las líneas aparentemente rectas en realidad se esculpieron ligeramente curvas, para obtener más armonía, efecto que fue descubierto por el arquitecto inglés Penrose, en el año 1847.20​ Este edificio permaneció casi intacto hasta el año 1687, cuando quedó medio destruido por una explosión durante la guerra venetoturca.21​ Se cree que las esculturas de Fidias estaban realizadas en arcilla o yeso, para que después sus alumnos las pasaran a mármol. El frontón de la fachada occidental representa la lucha de Atenea y de Poseidón para conseguir el patronazgo de la ciudad. Pausanias cuenta que las esculturas del frontón oriental representaban el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. De hecho, los frontones son conocidos por dibujos del siglo xvii y por copias antiguas.22

La novedad arquitectónica del Partenón es el friso interior que recorre el muro de la nave, un lugar que ningún edificio dórico había empleado para decoración. Tiene una longitud de 160 metros, 105 cm de altura y 5,6 cm en los lugares de máxima profundidad del relieve. Estaba realizado en mármol del monte Pentélico, a 19 km de la Acrópolis. El friso lo formaban 378 figuras humanas y 245 de animales representando la procesión de las fiestas de las Panateneas.

Estaba policromado: el color de las metopas era rojo como el de los frisos, el frontón era azul y a las figuras se les pintaba los ojos y los cabellos. De las 92 metopas originarias solo se conservan 19, algunas en el mismo templo y otras en el Museo Británico, ya que la mayoría fueron destrozadas en las numerosas ocasiones en que el edificio fue saqueado. Las metopas del lado norte representaban la toma de Troya; las del este, la lucha de los dioses con los gigantes; las del sur, la centauromaquia y las del oeste, una batalla entre griegos y Amazonas.23

 

​El Partenón alojaba la gran estatua de la diosa Atenea Pártenos, que realizó Fidias. Esta escultura era de oro y marfil (criselefantina) y de quince metros de altura con pedestal. Estaba vestida con el peplo y encima la égida. Sobre la cabeza tenía un casco cubierto con figuras simbólicas y estaba armada con lanza y escudo en actitud de reposo. En una mano sostenía la imagen de la Victoria alada de tamaño natural.24​ El antiguo historiador Pausanias realizó una descripción precisa de la estatua:

… La imagen está hecha de marfil y oro. En medio del casco hay una figura de la Esfinge… y a uno y otro lado del yelmo hay grifos esculpidos…. La estatua de Atenea es de pie con manto hasta los pies, y en su pecho tiene insertada la cabeza de Medusa de marfil. Tiene una Victoria de aproximadamente cuatro codos y en la mano una lanza; hay un escudo junto a sus pies y cerca de la lanza una serpiente. Esta serpiente podría ser Erictonio. En la base de la estatua está esculpido el nacimiento de Pandora.25

Existen algunas copias antiguas de la época romana de la escultura original de Atenea Pártenos:

  • Atenea Varvakeion, copia romana en mármol del siglo ii, considerada una de las más próximas a la real, que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
  • Atenea Lenormant, sin finalizar, en el Museo Nacional Arqueológico de Atenas, también considerada de las mejores copias.
  • Otra copia romana en mármol realizada entre los años 130-150 se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.
  • Otra copia romana de entre los siglos i y ii en el Museo del Louvre de París.
  • Otra copia romana firmada por Antíoco (siglo i a. C.) en el Museo Nacional Romano de Roma.

ERECTEIÓN

Erecteión

Fachada del Erecteión conocida como Las Cariátides.

Su construcción se inició en el año 421 a. C., durante la tregua de la Paz de Nicias en la guerra del Peloponeso, reemplazando el antiguo templo arcaico de Atenea que había sido destruido por los persas durante las Guerras Médicas.

Está formado por un edificio central con planta irregular, adecuado al desnivel del terreno, que comprende dos partes sin comunicación entre ellas: al este es un santuario dedicado a Atenea de tipo hexástilo, con unas columnas de orden jónico; al oeste está formado por dos capillas con doble culto: una a Erecteo y Poseidón y la otra a Hefesto y Butes.26​ En el acceso a estas salas se encontraba la fuente de agua salada que supuestamente Poseidón hizo brotar con un golpe de su tridente durante la disputa con Atenea. Tiene una stoa en la parte norte, con columnas y en la parte sur es donde se encuentra la Tribuna de las Cariátides, con seis columnas con figura de mujer de 230 cm de altura, realizadas por Calímaco, un ayudante de Fidias. Las que se pueden ver in situ son copias de las cinco que se encuentran en el Museo de la Acrópolis y de una sexta que hay en el Museo Británico.27

El Erecteión mostraba un friso que recorría los lados del edificio, formado por figuras de mármol montadas sobre lápidas de piedra calcárea negra de la ciudad de Eleusis. Se ha conservado una lápida de la segunda etapa de su construcción, donde se pueden leer los 130 nombres de los trabajadores y su paga, una dracma diario, que era la misma que la que recibía el arquitecto.28

Propileos

Los propileos de la Acrópolis de Atenas.
La diosa Nike Atenea, representada como Victoria, desatándose una sandalia. (Atenas, finales del siglo v a. C.)29

Los propileos eran la gran entrada a la Acrópolis de Atenas. Fueron construidos a partir del año 437 a. C. por el arquitecto Mnesicles en un terreno accidentado y sobre las ruinas de los propileos arcaicos que fueron destruidos en el año 480 a. C. en el incendio ocasionado por los persas.30​ Las seis columnas de la entrada son dóricas, igual las de la fachada delantera como las seis de la parte posterior. Está construido con mármol pentélico, consta de un vestíbulo de 24 x 18 metros. En el interior, un muro con cinco puertas lo divide en dos partes; la occidental, más grande, tiene dos hileras de tres columnas jónicas que forman tres naves.31

Es interesante la techumbre que se construyó con vigas de mármol de más de siete metros y armando los arquitrabes que sostenían estas vigas con una barra metálica.

En el ala norte estuvo situada la primera pinacoteca del mundo; entre las pinturas que se exponían destacaba la obra del pintor griego Polignoto (siglo v a. C.), conocido por las descripciones de su obras hechas por Pausanias y por Plinio.32

TEMPLO DE ATENEA NIKÉ

Templo de Atenea Niké

Al lado sur de los propileos se encuentra el templo de Atenea Niké (‘Atenea victoriosa’) o Niké Aptera (‘Victoria sin alas’). La construcción encargada al arquitecto Calícrates data del año 421 y el 410 a. C. Este monumento emplazado en la entrada de la Acrópolis quería simbolizar que, una vez sin alas, la diosa no se movería de Atenas.33

El naos consta de una planta casi cuadrada de 418 cm x 3178 cm, con el pronaos de cuatro columnas y cuatro más en el opistodomos, todas de orden jónico.

El friso que recorre todo el templo tuvo una decoración alusiva a las Guerras Médicas, con los frontones dedicados a la diosa Atenea. En el parapeto del bastión se añadió en el año 410 a. C. una decoración con grandes relieves, donde se aprecia la escuela de Fidias, por ejemplo en los pliegues de la ropa, que se adapta al cuerpo de las representaciones de las «victorias», las cuales están representando con gestos cotidianos como desatándose una sandalia o subiendo a un carruaje.34

El templo actual es una reconstrucción realizada en los años 1936 a 1940 por Nikolaos Balanos y Anastasios Orlandos, con el propósito de solucionar algunos problemas estructurales.35

PANDROSEióN

Pandroseión

Construido en tiempos de Pericles hacia el año 421 a. C. cerca del Erecteión en el lado noroeste, en honor de Pándroso hija de Cécrope I, fue el lugar donde Atenea, durante su lucha con Poseidón para conseguir el patronazgo de la ciudad de Atenas, hizo crecer un olivo cuando resultó vencedora. El año 1917 se plantó el árbol actual, en recuerdo del mítico olivo.

Santuario de Artemisa Brauronia

Dibujo de una reconstrucción imaginaria de los propileos, (Siglo xix), donde se ve la Puerta Beulé en primer término.

Cerca de los propileos se encontraba el santuario de Artemisa Brauronia, construido el año 430 a. C. El origen del santuario es una leyenda según la cual los habitantes de Braurón habían matado a una osa, que era el animal sagrado de Artemisa,36​ por lo que la diosa exigió que se le consagraran a su culto niñas de siete a once años que vivirían en el santuario a su servicio; estas niñas recibían el nombre de osas.37​ El edificio tenía una planta trapezoidal con dos alas laterales y una stoa de unos 38 metros de longitud por 7 de anchura.

Pausanias describe la presencia de varias estatuas que se encontraban en este santuario entre las que destacaban una imagen de Artemisa obra de Praxíteles y un caballo de bronce que representaba al caballo de Troya, en el que se representaban algunos de los guerreros escondidos asomándose desde dentro.38

PARTENÓN

Partenón

Las columnas de orden dórico del Partenón.

Pericles confió la dirección de las obras de la Acrópolis al escultor FidiasIctino y Calícrates fueron los arquitectos del Partenón, sobre los cimientos de otro antiguo templo de grandes proporciones, denominado Prepartenón o Hecatompedón, del que existen pocos datos seguros y que había sido destruido por los persas. La construcción se alargó durante quince años, del 447 al 432 a. C.17

El interior estaba dividido en dos salas independientes, con la entrada por cada fachada opuesta del edificio. La sala oriental era la más grande, dividida por columnas dóricas en tres naves y era donde se encontraba la escultura de Atenea de Fidias. En la sala occidental, con cuatro columnas en el centro de estilo jónico, se guardaba el tesoro de la diosa, y recibía el nombre de Partenón, es decir, la sala de las vírgenes.18​ La fachada principal está orientada hacia oriente, el punto por donde sale el Sol, como es habitual en todas las construcciones religiosas de la antigüedad. Constaba de ocho columnas en sus dos fachadas principales y diecisiete en los laterales que rodeaban todo el templo, dejando un pasillo o deambulatorio que permitía a la población bordear completamente el templo durante sus celebraciones religiosas.19

En el exterior, en una superficie de 69,54 metros por 30,87 metros, y columnas de una altura de 10,43 metros, presenta como todos los templos griegos una escalinata compuesta por tres escalones que rodea completamente la base: los dos primeros escalones inferiores se denominan estereóbatos y el escalón superior, estilóbato.

Metopa con la representación de la centauromaquia, Museo Británico de Londres.

Es un templo de orden dórico, que fue proyectado con ligeras correcciones con la finalidad de contrarrestar los efectos ópticos de la perspectiva, es decir, todas las líneas aparentemente rectas en realidad se esculpieron ligeramente curvas, para obtener más armonía, efecto que fue descubierto por el arquitecto inglés Penrose, en el año 1847.20​ Este edificio permaneció casi intacto hasta el año 1687, cuando quedó medio destruido por una explosión durante la guerra venetoturca.21​ Se cree que las esculturas de Fidias estaban realizadas en arcilla o yeso, para que después sus alumnos las pasaran a mármol. El frontón de la fachada occidental representa la lucha de Atenea y de Poseidón para conseguir el patronazgo de la ciudad. Pausanias cuenta que las esculturas del frontón oriental representaban el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus. De hecho, los frontones son conocidos por dibujos del siglo xvii y por copias antiguas.22

La novedad arquitectónica del Partenón es el friso interior que recorre el muro de la nave, un lugar que ningún edificio dórico había empleado para decoración. Tiene una longitud de 160 metros, 105 cm de altura y 5,6 cm en los lugares de máxima profundidad del relieve. Estaba realizado en mármol del monte Pentélico, a 19 km de la Acrópolis. El friso lo formaban 378 figuras humanas y 245 de animales representando la procesión de las fiestas de las Panateneas.

Estaba policromado: el color de las metopas era rojo como el de los frisos, el frontón era azul y a las figuras se les pintaba los ojos y los cabellos. De las 92 metopas originarias solo se conservan 19, algunas en el mismo templo y otras en el Museo Británico, ya que la mayoría fueron destrozadas en las numerosas ocasiones en que el edificio fue saqueado. Las metopas del lado norte representaban la toma de Troya; las del este, la lucha de los dioses con los gigantes; las del sur, la centauromaquia y las del oeste, una batalla entre griegos y Amazonas.23

 

​El Partenón alojaba la gran estatua de la diosa Atenea Pártenos, que realizó Fidias. Esta escultura era de oro y marfil (criselefantina) y de quince metros de altura con pedestal. Estaba vestida con el peplo y encima la égida. Sobre la cabeza tenía un casco cubierto con figuras simbólicas y estaba armada con lanza y escudo en actitud de reposo. En una mano sostenía la imagen de la Victoria alada de tamaño natural.24​ El antiguo historiador Pausanias realizó una descripción precisa de la estatua:

… La imagen está hecha de marfil y oro. En medio del casco hay una figura de la Esfinge… y a uno y otro lado del yelmo hay grifos esculpidos…. La estatua de Atenea es de pie con manto hasta los pies, y en su pecho tiene insertada la cabeza de Medusa de marfil. Tiene una Victoria de aproximadamente cuatro codos y en la mano una lanza; hay un escudo junto a sus pies y cerca de la lanza una serpiente. Esta serpiente podría ser Erictonio. En la base de la estatua está esculpido el nacimiento de Pandora.25

Existen algunas copias antiguas de la época romana de la escultura original de Atenea Pártenos:

  • Atenea Varvakeion, copia romana en mármol del siglo ii, considerada una de las más próximas a la real, que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
  • Atenea Lenormant, sin finalizar, en el Museo Nacional Arqueológico de Atenas, también considerada de las mejores copias.
  • Otra copia romana en mármol realizada entre los años 130-150 se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.
  • Otra copia romana de entre los siglos i y ii en el Museo del Louvre de París.
  • Otra copia romana firmada por Antíoco (siglo i a. C.) en el Museo Nacional Romano de Roma.

ARQUITECTURA, ROMANA

Arquitectura romana: 

El pueblo romano, como sabemos de temperamento más práctico que el griego pero de sensibilidad artística menos refinada, al igual que el etrusco, siguió los modelos de su península vecina, aunque, evolucionando ya en una época más tardía, sobre todo los del periodo helenístico. Su mayor personalidad se desarrolló en el ámbito de la arquitectura, seguramente por su carácter utilitario: no solo se emplearon la bóveda y el arco como elementos arquitectónicos corrientes, sino que se les hizo desempeñar un papel de primer orden hasta alcanzarse, en la época del Imperio, una arquitectura abovedada de extraordinaria grandiosidad, distinta de la griega.

Es cierto que, incluso en este ámbito de la arquitectura, los artistas griegos continuaron bajo el Imperio dirigiendo obras de primer orden (uno de ellos fue Apolodoro de Damasco, autor de las mayores empresas arquitectónicas de Trajano), pero la verdad es que no faltaron arquitectos romanos al frente de edificaciones destacadas en el mismo Oriente.

Restos del Tabularium romano, 78 a.C.

Restos del Tabularium romano, 78 a.C.

Desplazado el arte etrusco, a comienzos del siglo III, por el helenístico, la arquitectura republicana asimiló cada vez con mayor intensidad las formas griegas, pero dio también pasos decisivos hacia la creación del estilo propiamente romano. Así, antes de finalizar el siglo I a.C, se edificaron puentes y acueductos que demuestran un dominio del arco y de la bóveda superior a los modelos orientales: en el Tabularium (78 a.C.) se emplean a la vez arco y dintel, novedad de consecuencias trascendentales para la arquitectura posterior, y también se definieron las características esenciales del templo romano frente al griego.

Bajo el Imperio, la arquitectura romana, al contacto con Oriente, se transformó y se construyeron edificios más lujosos y de proporciones gigantescas. Se creó un nuevo capitel, el compuesto, más rico que los griegos y el entablamento se trató cada vez con mayor libertad, resaltándose trozos de él para producir contrastes de claroscuro más intensos. En los últimos tiempos, incluso se utilizó la misma columna como simple tema decorativo y en Siria, en concreto, se llegó a un movimiento en las formas, a un recargamiento ornamental y a unos efectos de carácter pictórico que hacen pensar en cierto barroquismo. Pero lo que más contribuyó a la consolidación de una arquitectura propiamente romana fue la generalización de las cubiertas abovedadas y su empleo en edificios de una amplitud antes desconocida.

En lo relativo a construcción e ingeniería, se alcanzó un avanzado dominio de los materiales. En sillería se emplearon los más diversos aparejos, que describió Vitrubio, pero además se concedió un papel de primer orden al mortero u hormigón muy fuerte, con cantos rodados o piedras pequeñas, que, una vez fraguado, convertía la obra en él labrada en un solo bloque de consistencia pétrea y duración quizá eterna. Ese material pobre y barato, y que, por tanto, exigía un revestimiento rico o con apariencia de serlo (opus tectorium) fue decisivo en los destinos de la arquitectura romana, sobre todo en lo gigantesco de sus proporciones.

Material tan frecuente como el hormigón fue el ladrillo, que comenzó a emplearse cocido en el s. I a.C. y recibió nombres diversos según su tamaño: bipedalis, sexquipedalis y bessalis. Dentro de la nomenclatura vitrubiana, merecen recordarse, por lo frecuente de su uso, el opus quadratum (sillería a tizón aprendida de los etruscos), el opus incertum (mampostería menuda) y el opus reticulatum (muro de esa naturaleza revestido con pirámides de base cuadrada y dispuestas al sesgo).

Los romanos adoptaron los órdenes griegos, pero introduciendo en ellos novedades, y crean uno nuevo, en el que se funden jónico y corintio.

En su orden dórico, la columna, que suele ser de fuste liso, termina en la parte superior en un toro muy estrecho llamado astrágalo, transición al capitel. Este, por influencia etrusca, transforma la sección parabólica de su equino en un cuarto bocel, añadiéndole por la parte inferior un breve cuerpo cilíndrico. Es el orden que se conoce también como toscano.

En cuanto al orden jónico, la principal novedad se refiere a la preferencia romana por el empleo en todas las columnas, al margen de su emplazamiento, del tipo de capitel jónico de esquina, en el que las volutas aparecen, además de en los frentes anterior y posterior, en los laterales. Como en otras innovaciones, al olvido del origen de la forma se une el deseo de producir un efecto de mayor riqueza.

Por esa afición al lujo, el orden preferido por el pueblo romano fue el corintio, que solo en contadas ocasiones emplearon los griegos.

Órdenes arquitectónicos romanos

La principal aportación romana a los órdenes clásicos fue el capitel compuesto, llamado así por estar formado por elementos de los capiteles jónico y corintio. Reflejo de ese amor por la riqueza de la Roma imperial, se trata en realidad de un capitel corintio enriquecido, en su parte superior, con el cimacio e incluso las volutas del jónico. Así formado, aparece por primera vez en el arco de Tito (81 a.C.), pero en tiempo posterior se introducen en él figuras humanas como la de Hércules en los capiteles de las Termas de Caracalla.

En cuanto al entablamento, los romanos manifestaron cierta inclinación a decorar las metopas del orden dórico con rosas, bucranios, discos… pero la mayor novedad es, como en el arte helenístico, la libertad con que los arquitectos imperiales interpretan sus diversas partes. Así, a mediados del siglo II, veremos frisos convexos. El arquitecto romano se sirve, además, con frecuencia, de pedestales que constan de plinto o basa, dado o cuerpo central y cornisa.

Si los griegos utilizaron alguna vez, en el interior y el exterior de un mismo edificio, dos órdenes distintos, los romanos podían superponerlos en una misma fachada, convirtiendo esa superposición en uno de sus sistemas constructivos más usados en los grandes monumentos.

Aunque ya no se atribuye a los etruscos la invención del arco, de ellos lo aprendieron los romanos, sus verdaderos difundidores y quienes lo convirtieron, como a la bóveda, en elemento arquitectónico corriente de primer orden. El arco empleado por los romanos es el semicircular o de medio punto. A juzgar por los relieves, se le hace cabalgar ya sobre columnas en tiempos de Augusto, pero la primera vez que se construye en esa forma en gran escala fue en el Foro de Leptis Magna, a principios del siglo III.

 

El sistema de los templos griegos pseudoperípteros de adosar la columna y el entablamento al muro, de gran efecto decorativo, sirve de base al arquitecto romano para una de sus principales innovaciones: encajar entre esas columnas y bajo el dintel un arco, simultaneando así dos sistemas constructivos, suficientes cada uno para la solidez del vano pero estéticamente contradictorios, ya que horizontalidad y reposo y curva y dinamismo son los signos opuestos del dintel y del arco.

Los triángulos que forman el trasdós o exterior del arco, el arquitrabe y las columnas son las enjutas, nueva forma arquitectónica que tendrá fecunda historia. La colocación del dintel sobre el arco aparece ya en el citado Tabularium o archivo del pueblo romano (78 a.C.), en cuyo interior se empleó ya la bóveda de arista, conocida por los arquitectos helenísticos desde principios del siglo II a.C. La superposición del dintel al arco se usó como fórmula perfectamente lograda en el Teatro Marcelo (13 a.C.).

Ese empleo no puramente constructivo de los órdenes adintelados griegos, adosados al muro, transformaba el entablamento en un elemento decorativo más que los arquitectos romanos manejaron con libertad. Ya en el arco de Tiberio en Orange (46 a.C.), el arco se eleva tanto que llega a interrumpir el entablamento; en el templo de Minera, del Foro de Nerva (96-98), ese entablamento aparece a trozos alternativamente con todo el relieve de las columnas sobre las que descansan, o simplemente al ras del paramento del muro. Y en las termas de Caracalla, se reduce a un trozo tan estrecho que llega a convertirse en una suerte de segundo capitel, novedad que tendrá consecuencias en el Renacimiento.

 

La bóveda, que llegó a presentar gran número de variedades, se utilizaba en Roma con gran perfección técnica ya a mediados del siglo II d.C., como vemos en la Cloaca Máxima, el Pons Aemilius y el Pons Milvius. Pero las grandes edificaciones cubiertas por bóvedas gigantescas y complejas no aparecen hasta la época imperial. Bajo los flavios, a fines del siglo I, se generalizó la bóveda de aristas (como en el Coliseo), aún infrecuente en el periodo republicano. Y en tiempos de Adriano, la Villa de Tívoli (130 d.C.), nos muestra bóvedas de cañón con lunetos y semiesféricas gallonadas sobre anillo de lóbulos cóncavos y convexos y con arcos de descarga, muy importantes en la arquitectura medieval. Particularmente interesante es la bóveda de nervios de la Sette Bassi de Roma, consecuencia de los arcos de refuerzo del Coliseo, y es importante la novedad de apoyar la bóveda de arista sobre columas adosadas en las Termas de Caracalla, donde aparecen, además, unas incipientes pechinas para pasar de la planta octogonal a la bóveda semiesférica.

Como adivináis, los sistemas abovedados romanos, de grandes proporciones y presiones laterales considerables, exigen muros muy gruesos.

La represión de la posguerra (LIBRO)

Acaba de salir a las librerías el libro de Miguel Platón La represión de la posguerra,. Penas de muerte por hechos cometidos durante la guerra civil. Este estudio acaba con la mayor parte de las falsedades sobre las cifras de ejecuciones y la supuesta arbitrariedad de los juicios, que viene difundiendo desde hace más de cuarenta años una historiografía degradada en simple charlatanería. Ya es significativo que esa supuesta historiografía no se haya tomado el trabajo, emprendido por Platón, de investigar en los archivos,  sino de guardar las exigencias de método más elementales.  Todo se justificaba porque de lo que se trataba era de deslegitimar  al franquismo  y legitimar a su vez al Frente Popular. La deslegitimación del franquismo se ha conseguido políticamente al punto de que hoy prácticamente nadie osa vindicar, siquiera investigar, la realidad histórica.

  Y se ha conseguido por el simple  método de olvidar o negar  la significación política del Frente Popular, hasta el extremo de definirlo como republicano y demócrata, pese a la evidencia de que destruyó la legalidad republicana e impuso un régimen de verdadero terror caótico, como he demostrado fehacientemente. Y digo que lo he demostrado porque este hecho decisivo casi nunca queda claro en historiografía de derecha, la cual sigue empleando el concepto de “bando republicano” y otra terminología elaborada por la propaganda de izquierda, principalmente comunista.  Terminología que en sí misma desfigura por completo la historia. El FP era en esencia un compuesto de  partidos sovietizantes  y separatistas, que por su misma composición no solo acabó con la república, sino que amenazaba acabar con la unidad de España, su continuidad histórica, su cultura tradicional y la libertad personal. Esto explica por qué se libró la guerra.

Una vez establecida su falacia básica, lo que Julián Marías llamó la profesionalización de la mentira, se aparta la atención del carácter del FP,  de lo que se jugaba en la guerra y de la responsabilidad en el hundimiento de la legalidad, y se concentra en la represión, sobre todo la de posguerra. Ahí se exagera sin tasa y se olvida o difumina el terror del FP…, el cual queda justificado: en definitiva, ¿cómo podía ser legítimo, aceptable,  cómo podría tener razón un régimen que se había levantado contra una república democrática y progresista y había asesinado tan masivamente a sus representantes y partidarios? Como puede verse, el método de la falsificación es simple y muy poco refinado, pero ha tenido un enorme éxito mediante la colaboración del PP y sus historiadores en él.

Platón expone los arbitrarios (y malintencionados) datos de una serie de historiadores charlatanes que han tratado el asunto con gran proyección mediática e internacional, opacando los estudios muy superiores de R. Salas Larrazábal, A. D. Martín Rubio y otros especialistas, o mi estudio de conjunto Los crímenes de la guerra civil. Charlatanes como Gabriel Jackson, Tamames, Beevor, P. Anderson, Álvarez Junco, Solá y Sabaté, Moradiellos, Fusi, A. Schubert, M. Richards, F. Moreno, S. Juliá, Casado Rabanal, Espinosa Maestre y, cómo o, P. Preston, que en las turbias falsedades sobre la guerra y el franquismo viene a ser el abanderado en España y en Inglaterra. Acerca de la curiosa “metodología” y desvergüenza de criterio de los principales he escrito recientemente el estudio Galería de charlatanes

 

Acaba de salir a las librerías el libro de Miguel Platón La represión de la posguerra,. Penas de muerte por hechos cometidos durante la guerra civil. Este estudio acaba con la mayor parte de las falsedades sobre las cifras de ejecuciones y la supuesta arbitrariedad de los juicios, que viene difundiendo desde hace más de cuarenta años una historiografía degradada en simple charlatanería. Ya es significativo que esa supuesta historiografía no se haya tomado el trabajo, emprendido por Platón, de investigar en los archivos,  sino de guardar las exigencias de método más elementales.  Todo se justificaba porque de lo que se trataba era de deslegitimar  al franquismo  y legitimar a su vez al Frente Popular. La deslegitimación del franquismo se ha conseguido políticamente al punto de que hoy prácticamente nadie osa vindicar, siquiera investigar, la realidad histórica.

  Y se ha conseguido por el simple  método de olvidar o negar  la significación política del Frente Popular, hasta el extremo de definirlo como republicano y demócrata, pese a la evidencia de que destruyó la legalidad republicana e impuso un régimen de verdadero terror caótico, como he demostrado fehacientemente. Y digo que lo he demostrado porque este hecho decisivo casi nunca queda claro en historiografía de derecha, la cual sigue empleando el concepto de “bando republicano” y otra terminología elaborada por la propaganda de izquierda, principalmente comunista.  Terminología que en sí misma desfigura por completo la historia. El FP era en esencia un compuesto de  partidos sovietizantes  y separatistas, que por su misma composición no solo acabó con la república, sino que amenazaba acabar con la unidad de España, su continuidad histórica, su cultura tradicional y la libertad personal. Esto explica por qué se libró la guerra.

Una vez establecida su falacia básica, lo que Julián Marías llamó la profesionalización de la mentira, se aparta la atención del carácter del FP,  de lo que se jugaba en la guerra y de la responsabilidad en el hundimiento de la legalidad, y se concentra en la represión, sobre todo la de posguerra. Ahí se exagera sin tasa y se olvida o difumina el terror del FP…, el cual queda justificado: en definitiva, ¿cómo podía ser legítimo, aceptable,  cómo podría tener razón un régimen que se había levantado contra una república democrática y progresista y había asesinado tan masivamente a sus representantes y partidarios? Como puede verse, el método de la falsificación es simple y muy poco refinado, pero ha tenido un enorme éxito mediante la colaboración del PP y sus historiadores en él.

Platón expone los arbitrarios (y malintencionados) datos de una serie de historiadores charlatanes que han tratado el asunto con gran proyección mediática e internacional, opacando los estudios muy superiores de R. Salas Larrazábal, A. D. Martín Rubio y otros especialistas, o mi estudio de conjunto Los crímenes de la guerra civil. Charlatanes como Gabriel Jackson, Tamames, Beevor, P. Anderson, Álvarez Junco, Solá y Sabaté, Moradiellos, Fusi, A. Schubert, M. Richards, F. Moreno, S. Juliá, Casado Rabanal, Espinosa Maestre y, cómo o, P. Preston, que en las turbias falsedades sobre la guerra y el franquismo viene a ser el abanderado en España y en Inglaterra. Acerca de la curiosa “metodología” y desvergüenza de criterio de los principales he escrito recientemente el estudio Galería de charlatanes

 

Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.
Abraham Lincoln
Luis Miguel Riera
Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.
Abraham Lincoln
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad