La página sobre Roma e historia antigua de Luis M. Riera

Luis Miguel Riera. Puedes comunicarte por la forma que indica la página o por el ragnarok.magazine@gmail.com (más lento  al aplicarse medidas especiales de seguridad)

Sobre el libro:

Robert Capa, Bilbao

En este libro encontrará el fruto de una investigación o, para ser más exactos, una parte. El contexto es el de una crisis profunda que se inicia en España y que se extiende en el tiempo sin que se encuentre una solución a la misma. En el libro le introduzco a una parte de esos partidos llamados partidos de «derecha» en un momento concreto. Así se encontrará con una serie de partidos que son incapaces de ponerse de acuerdo y por tanto una conclusión posible es la imposibilidad de que un sistema funcione. La necesidad de sobrevivir del «modelo constitucional republicano» tremendamente dividido, la existencia de una revolución comunista y el miedo en los partidos de «derecha» conducirá a buscar una solución temporal como es el enfrentamiento armado. La búsqueda del ejército lleva al apoyo de una parte del mismo a esa solución temporal. ¿Qué ocurrió? Que será el ejército el que nombre un «jefe» militar temporal hasta el final del conflicto armado, pero entenderá este que no hay una mínima base política coherente y aglutinadora en esos partidos de la «derecha» y así esa solución temporal se va alargando hasta que solo «ese jefe temporal», elegido por los militares, sea el que decida qué va a ocurrir en España.

Sobre el Autor.

Luis Miguel Riera de la Plaza

Sobre el autor

Nacido en la ciudad más antigua de occidente en 1964. Licenciado en Filosofía y Letras (Geografía e Historia) 1985-1990. Descubrí una pronta fascinación por la historia, lo que me condujo a su investigación y a sus procesos. Dedicado a la literatura con varios libros escritos, me he decidido finalmente a la publicación animado por familiares y amigos. También he colaborado en investigaciones, estudios y redacción de obras de compañeros y amigos. Armonizando esta inquietud con otros estudios como Biblioteconomía, Archivística y Documentación, Psicología Infantil, formación académica del profesorado de enseñanzas medias, coach, formador de formadores, blanqueo de capitales, perito judicial, agente inmobiliario, administrador de fincas y comunidades, y relaciones laborales.

31.08.2022

15.08.2022

Comentarios sobre la actualidad

Conferencia sobre nuestra historia

Historia de Roma y Mundo antiguo

Todos contra el discurso del odio

La sexualidad de Caravaggio –tema que desde pronto despertó el interés entre los historiadores– es uno de los temas más controvertidos de la historia del arte, tanto por la ambigüedad de su obra como por la falta de documentación al respecto.

Debido a la falta de materiales documentales de primera mano, las propias pinturas de Caravaggio y su interpretación son las principales herramientas de que disponemos para especular sobre su sexualidad. Ello supone en sí mismo un reto interesante, ya que hay que aproximarse a ellas con los ojos del siglo XVII y no con los del XXI.

El mito de Caravaggio como un rebelde sexual se construye a partir de un corpus de obras muy preciso, las realizadas en la década de 1590, cuando llega a Roma y se pone al servicio del cardenal Francesco Maria del Monte. Este le introdujo en los círculos más poderosos de la ciudad y le proporcionó estabilidad. Para él pinta alguna de sus obras más conocidas, y casi con toda probabilidad esta Santa Catalina de Alejandría que destaca por su naturalismo y sensualidad. La modelo ha sido identificada con Fillide Melandroni, una célebre cortesana de la época.

El cardenal Del Monte era los ojos y oídos de los Médicis en Roma, quienes tradicionalmente estaban vinculados a Francia. Enemigos del cardenal como el abogado e historiador Teodoro Ameyden, a sueldo de España, lo difamaron en una de sus primeras biografías, en la que se asienta su imagen de sodomita corrupto que se acaba filtrando en la obra de Caravaggio.

Para biógrafos como Andrew Graham-Dixon, el cardenal era un personaje relativamente rico, de mente abierta, amante de las artes y quizás no muy amigo de la Contrarreforma, pero desde luego no el libertino que ha pasado a la historia. Por otro lado, para ciertos historiadores del arte y de la sexualidad como Margaret Walters, James Small, Cristopher Reed y James S. Saslow, las obras creadas para el cardenal Del Monte representan un elemento muy novedoso: gracias a la consolidación de las ciudades y sus estructuras económicas existe por primera vez un grupo de hombres adinerados interesados en producir y compartir una serie de obras de carácter homoerótico, lo que podría interpretarse como una de las primeras muestras de subcultura homosexual.
Junto al cardenal Del Monte, otro de los promotores de Caravaggio va a ser Vincenzo Giustiniani, el aristócrata y teórico de la música y la astrología, para el que pintaría El tañedor de laúd y la polémica Amor Vincit Omnia donde un adolescente en toda su carnalidad representa a Cupido. Giustiniani mantenía esta obra en un lugar privilegiado pero oculta tras una cortina, algunos dicen que por pudor y otros que para subrayar el dramatismo al revelarla.
Esta anécdota apunta una cuestión interesante referida a la interpretación homoerótica de la obra de Caravaggio como un fenómeno exclusivo del siglo XX, ya que en su tiempo, si bien algunos de sus cuadros fueron censurados, lo fueron por ser considerados indecorosos desde el punto de vista de la fe pero no por sus implicaciones con el deseo homosexual.

La documentación más abundante y fiable que tenemos de la vida de Caravaggio es de naturaleza judicial, y ha servido como base para crear su imagen de hombre violento; un hombre que, por otro lado, vivía en una época violenta. En lo referente a las prácticas homosexuales, Caravaggio acabó litigando contra su rival y posterior biógrafo Giovanni Baglione por una pintura de este en la que aparecía un demonio con el rostro de Caravaggio junto a un joven desnudo, una acusación visual de sodomía que hacía referencia directa a su Amor Vincit Omnia. Caravaggio respondió con unos poemas satíricos y el asunto acabó en los tribunales, donde aparecieron resquicios de información de su vida privada; por ejemplo, se señalaba a un tal G. Battista como bardassa de Caravaggio. El término bardassa aparece frecuentemente en la literatura judicial florentina para referirse a un joven que se ofrece en el papel de receptor sexual a otros hombres, es decir, como prostituto; de hecho, en la documentación del juicio se habla de que Caravaggio compartía los gastos ocasionados por este con un amigo.

Otro nombre que aparece relacionado con Caravaggio es el de Cecco, llamado Cecco de Caravaggio, ayudante y aprendiz del pintor. Cecco ha pasado a la historia del arte por haber posado para el famoso Cupido y para muchos otros cuadros del maestro con quien, según un inventario de las posesiones del pintor, compartió habitación en una relación personal y profesional dilatada.

Pero se conservan además otros documentos judiciales que revelan que tuvo conflictos con mujeres y una convivencia regular con prostitutas. Sin embargo, la afición de Caravaggio a los hombres jóvenes volvió a aparecer en Mesina, ciudad en la que sus cuadros eran muy apreciados y de la que tuvo que huir después de que agrediera a un profesor que le preguntó por su costumbre de pasar las tardes con sus alumnos, según cuenta Francesco Susinno, sacerdote, pintor y biógrafo de los pintores de la zona, en una historia a la que Andrew Graham-Dixon, uno de los últimos biógrafos de Caravaggio, da credibilidad.
Graham-Dixon, que intenta desmontar el mito de Caravaggio como referente gay contracultural, resumía su sexualidad de esta manera:
A Caravaggio podía excitarle la presencia física de otros hombres; de otra forma, no habría pintado esas figuras de la forma en que lo hizo. Pero también le atraían las mujeres, como demuestran con toda claridad ciertas pinturas de finales de la década de 1590, por ejemplo, la fascinante Santa Catalina de Alejandría. En la medida en que el arte delata al hombre, la obra de Caravaggio sugiere una personalidad sexual ambigua.

11.07.22

29.06.22

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Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otros sin su consentimiento.
Abraham Lincoln